La Custodia Compartida en Murcia

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Hoy 18 de diciembre de 2017 aparece un artículo en Diario La opinión de Murcia en el que Ana Lucas hace una presentación muy interesante de los últimos datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística de la Región de Murcia. Los reproduzco aquí:

“La comunidad murciana registró el año pasado 2.940 divorcios, en los que había hijos de por medio en 1.558 exparejas – Casi mil matrimonios de los que se separaron llevaban más de 20 años casados

Un total de 2.940 matrimonios se divorciaron en la Región de Murcia en el año 2016, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). En 1.558 de estas ex parejas había hijos de por medio. Y en 112 casos tenían sólo hijos menores de edad y más de dos por matrimonio.

El INE detalla que en 2016 se dio la custodia al padre en 93 de los procesos. La madre se quedó con los niños en 1.446 de los casos. La custodia compartida se decretó en 227 de los divorcios.”.

La pregunta que tantas veces me hago a la vista de estos datos, pero sobre todo a la vista de la realidad que observo en mi despacho de abogado matrimonialista: Están los murcianos y murcianas preparados para asumir la nueva realidad de la Custodia Compartida que hoy prevé nuestro ordenamiento?

Sin querer sentar cátedra, y simplificando a modo de generar un entendimiento claro sobre la pregunta objeto de debate, diré que nos encontramos aún en Murcia, también en el resto de territorio nacional en el que trabajamos, muy vinculados a las ideas tradicionales de que “los hijos están mejor con su madre” y que “nunca un padre va a poder realizar las tareas con los hijos como las desarrolla una madre”

Estas ideas parecen “trasnochadas” en el argumentario que hoy equipara a padres y madres en el cumplimiento de tareas de educación integral de los hijos del matrimonio, pero no dejan de ser una realidad en el pensamiento individual de la mayoría de los clientes que nos llegan hoy en día a nuestros despachos especializados en Derecho Matrimonial. Las ideas progresistas, innovadoras están muy bien con carácter general, pero luego nos enfrentamos a los comportamientos individuales, a la decisión de Con quién deben estar mis hijos tras mi Divorcio? Soy una buena madre si acepto la custodia compartida? Sabré como padre hacer las tareas que antes del divorcio hacía mi ex esposa? De dónde sacaré el tiempo para cuidar a mis hijos en esa custodia compartida? Será bueno para mis hijos ir de casa en casa con eso de la custodia compartida?.

El legislador y los especialistas en la materia se han pronunciado con claridad al respecto: la custodia compartida es la mejor solución para todos los miembros de la familia involucrados en un caso de divorcio.

La custodia compartida, lo más importante, es buena para los hijos, muy buena en la mayoría de los casos que conozco, fundamentalmente porque permiten a los hijos continuar una relación normalizada constante con su madre y su padre, y además evita el distanciamiento de las figuras paternas asociado en muchos casos a la custodia exclusiva. A ello se une en el largo plazo los beneficios derivados de la no atribución de roles masculinos o femeninos a determinadas tareas de la educación integral bien entendida, en la que tanto papá como mamá tienen idénticas capacidades para ayudar con los deberes, para las actividades extra escolares y para la realización de las tareas domésticas. Con la custodia compartida las tareas de padre y tareas de madre se van diluyendo para ser tareas y roles que ambos progenitores pueden desarrollar aplicándose adecuadamente a ellas.

Otra cuestión esencial en la aceptación de la custodia compartida es las consecuencias económicas de la elección de este régimen. En el régimen  de custodia compartida los hijos del matrimonio van a estar con ambos progenitores, normalmente por periodos iguales o similares y eso va a tener como consecuencia habitual la desaparición o minoración de las pensiones de alimentos comúnmente establecidas en los divorcios tradicionales. Si hay grandes diferencias económicas entre cónyuges habrá aún alguna pensión de alimentos, si no existe tal diferencia cada cónyuge se hará cargo de los gastos habidos durante la permanencia de los menores en cada casa.

No sería “justo” que las pretensiones sobre esas pensiones de alimentos frustraran los beneficios de nuestro ordenamiento en favor de los hijos menores derivados de las múltiples ventajas de la custodia compartida.

Quizás algún día los murcianos y las murcianas seamos capaces de hacer nuestras estos avances y adaptaciones de nuestro ordenamiento en materia de Derecho de Familia, y seamos capaces de entender que al momento de plantear una demanda de divorcio debemos pensar en la mejor opción para nuestros hijos, en el futuro de nuestros hijos, y para ello nada mejor que ponerse en manos de los mejores profesionales para este momento.

De la adaptación a la custodia compartida de los jueces y fiscales de Murcia hablaremos otro día, que el tema también es muy interesante. Quizás sean ellos los primeros que deberían echar una mano en estas lides a nuestra ciudadanía. O quizás ya lo estén haciendo…

No hay que creer en un sistema, hay que preguntar hasta estar convencidos, convencidos de que el sistema que hemos elegido es el mejor para nuestro caso particular.  Y una vez convencidos hemos de estar comprometidos para hacer efectivo el régimen elegido, es el mayor compromiso, el que alcanzamos para el desarrollo integral de nuestros hijos.

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Efectos del Divorcio en los hijos.

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Llegado el momento en que nos planteamos seriamente la opción de dar por terminado nuestro matrimonio, hay preguntas que todos nos hacemos, muchas de estas preguntas son siempre las mismas. No existen en derecho matrimonial respuestas matemáticas porque trabajamos en un escenario subjetivo muy condicionado por las circunstancias y contexto de cada pareja, de cada familia, pero sí que es conveniente plantear algunos elementos comunes que suelen aparecer en las dudas preliminares a dar el paso de visitar a un abogado para comenzar un proceso de Divorcio.

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Opinión de los menores en cambios de régimen de Custodia en casos de Divorcio.

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Una vez más afrontamos el problema habitual de las solicitudes de cambio de régimen de guarda y custodia en la edad intermedia de los hijos en los que comienzan a tener criterios propios y solicitan ellos mismos el “cambio de casa”.

Con la llegada de la adolescencia, más comúnmente a partir de los 14 o 15 años de edad nos encontramos con menores que comienzan a ser reivindicativos en su solicitud de ser oídos, opinar e incluso tomar decisión propia con respecto a qué progenitor pretenden convivir, muchas veces en oposición a las medidas pactadas u obligatorias establecidas en el proceso de divorcio seguido por los padres. Sigue leyendo

Es la Infidelidad causa de Divorcio en España?

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Como señala la propia exposición de motivos de la reforma de 2005, en España, tradicionalmente, el derecho a contraer matrimonio se configuraba como un derecho constitucional, cuyo ejercicio no podía afectar, ni desde luego, menoscabar la posición jurídica de ninguno de los esposos en el matrimonio, y que, por último, daba lugar a una relación jurídica disoluble, por las causas que la ley dispusiera.

El divorcio se concebía tradicionalmente como un último recurso al que podían acogerse los cónyuges y sólo cuando era evidente que, tras un dilatado período de separación, su reconciliación ya no era factible.

Se exigía la demostración, con un relato fáctico pormenorizado y plagado de incómodos detalles, del cese efectivo de la convivencia conyugal, o de la violación grave o reiterada de los deberes conyugales. En ningún caso, el matrimonio podía antaño disolverse como consecuencia de un simple acuerdo de los consortes, o de la voluntad unilateral de uno de ellos.

Estas disposiciones estuvieron en vigor durante casi un cuarto de siglo, tiempo durante el que se han puesto de manifiesto de modo suficiente tanto las carencias de estas regulaciones como las disfunciones por ellas provocadas.

El evidente cambio en el modo de concebir las relaciones de pareja en nuestra sociedad ha privado paulatinamente a estas normas de sus condicionantes originales, y nos trajeron un tiempo nuevo a partir de 2005 en el que los Divorcios son acausales, no necesitan ningún tipo de argumento ni justificación, ni acreditación alguna que justifique o pruebe por qué el cónyuge unilateralmente o ambos han decidido dar ese paso. Han quedado atrás para siempre aquellos recuerdos de las películas americanas en las que un personaje decía al otro “Nunca te concederé el Divorcio”.

Llevado a la práctica de los despachos de abogados que nos dedicamos a la materia de Derecho Matrimonial, la Infidelidad es uno de los elementos que acompañan a menudo los casos de crisis de pareja que llevan finalmente a un Divorcio. Es muy habitual que por los clientes de nuestro despacho se manifieste la existencia de infidelidades en el seno de la pareja o familia que se plantea finalizar la relación con la presentación de una demanda de divorcio. Y créanme que en esta materia no hay diferenciación por sexo o género, es una circunstancia habitual.

Consecuencia de la regulación actual es mi costumbre no entrar a debatir los pormenores de estas cuestiones con mis clientes, dejando claro desde un primer momento que esos hechos y conductas no serán objeto del debate en el proceso de divorcio, y que no habrá consecuencias perjudiciales para aquel cónyuge infiel que ahora podrá ejercer plenamente sus derechos de cónyuge y padre o madre en el Divorcio. Se sientan o no más o menos responsables, culpables o víctimas de infidelidades tipo, no debe haber consecuencias en el plano del Derecho de Familia a lo largo del proceso de divorcio.

Me preguntan muchas veces, se preguntan mis clientes ¿Por qué aparece la infidelidad?,¿Por qué ha ocurrido en su matrimonio?, ¿En qué momento se pudo evitar?, ¿Cómo se pudo evitar?, ¿Quién es el culpable de la infidelidad? No entraré a evaluar, ni a opinar en profundidad sobre esta materia, que va quizás más allá de los conocimientos de un abogado matrimonialista, pero si que dejaré por aquí señalado que algunos especialistas en la materia aseguran que “la infidelidad no es la causa de las crisis matrimoniales, sino que es la consecuencia lógica de las mismas”.

Me consta como abogado matrimonialista que las infidelidades se perdonan en España, y me consta también que no es una cuestión fácil que precisa en la mayoría de las ocasiones la concurrencia de especialistas de otras disciplinas ajenas a la jurídica en la materia que ayuden a superar esa situación cuando por los cónyuges hay intención de preservar la continuidad de la convivencia familiar.(La foto de la estadística es una encuesta televisiva sin más valor).

No entraré aquí a debatir propuestas de moda estos días como las “Relaciones Abiertas” al modo Nuria Roca, que estos días nos llevan a hablar tanto de Infidelidad y límites de esta en los entornos de la familia prevista en nuestro Código Civil. Tan sólo dejaré aquí señalado que nuestro Código Civil señala “Artículo 68 Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente”.  Y entonces?

En http://www.cyafamilia.com estamos a sus entera disposición para darle el mejor consejo y acompañamiento legal caso de que usted lo necesite en su proceso de Divorcio, y una vez más me permito recordar a los lectores de este blog que muchas veces es mejor una consulta informativa a tiempo que una visita al Abogado para presentar de inmediato una demanda en el Juzgado. Actuar con información, con tiempo suficiente para preparar las estrategias y las pruebas del caso siempre es un buen primer consejo legal.

Cuál es el momento adecuado para divorciarse?

Suponiendo que usted cree que puede permitirse el lujo de disolver su matrimonio, cuándo es el momento adecuado para hacerlo? Notesé que he escrito “el momento adecuado”, no “un buen momento”.

En realidad no hay buen momento para divorciarse, pero teniendo en cuenta su situación personal, emocional, financiera, laboral, y teniendo muy en cuenta la etapa de la vida en que sus hijos se encuentren, hay un mejor momento relativo para pasar por esto, y eso es lo que llamaremos el momento adecuado para usted. Sigue leyendo

Puede usted permitirse un divorcio? Qué ocurre si los números del divorcio no salen?

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Puede permitirse el lujo de divorciarse? Es una pregunta importante que todo el mundo se hace llegado el momento de plantearse un divorcio, a no ser que su capacidad económica no le haga preocuparse de estos temas (le preocuparan otros).

Sea como sea, deben sopesarse siempre los costes personales y psicológicos de permanecer en la relación, pero también los costes financieros y de oportunidades de su disolución. Todos ellos pueden ser importantes y pueden condicionar sensiblemente el cómo, el cuándo e incluso la misma oportunidad de la decisión. Sigue leyendo

Cuantas clases de Custodia existen? Hay distintos tipos de Custodia Compartida? Que Custodia Compartida es la mejor? Cuál es mejor para los hijos menores? Cuál es mejor para padre y madre?

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En el sistema español de Derecho de Familia se manejan habitualmente 4 tipos de regímenes de custodia de los hijos:

1.- Guarda y Custodia individual o exclusiva.

Ha sido el régimen ordinario anterior en España, y sigue siendo el estadísticamente  aún más común en nuestro territorio. En esta se otorga la guarda y custodia a favor de un progenitor a quien corresponde el cuidado diario y las decisiones ordinarias respecto a los hijos. Se acompaña de un régimen de visitas, estancias y vacaciones a favor del progenitor no custodio.

2.- Guarda y Custodia distributiva.

Es una modalidad atípica, y muy limitada por nuestro Código Civil, en la que existiendo varios hijos en el seno del matrimonio o pareja, por algunas razones que deberán justificarse, se acuerda o establece que alguno de los hijos vayan con cada uno de los progenitores.

El principio de unidad familiar, y una interpretación común del beneficio de los menores, hace que este tipo esté muy limitado y se vea muy poco en la práctica.

3.- Guarda y Custodia compartida o conjunta.

Se contituye recientemente en el régimen común a establecer si no existen inconvenientes que lo hagan inviable. Carece de un régimen legal adecuadamente precisado o definido por nuestro Código Civil, y está evolucionando constantemente y adaptándose con ciertos márgenes de flexibilidad a cada supuesto que se plantea en los despachos de abogados y posteriormente ante los tribunales.

Existe un amplio grado de libertad para que los progenitores, debidamente asesorados por sus abogados, puedan definir el régimen qué voluntariamente quieren pactar. Les recomiendo desde ya una participación activa en la elaboración de su propio modelo de acuerdo de custodia compartida, no deje que su vida sea consecuencia de un modelo o formulario copiado por alguien que no domine la personalización de estos pactos. Y pregunte, pregunte y vuelva a preguntar para que sus abogados le expliquen cada uno de los detalles de su acuerdo individualizado y personalizado de Convenio Regulador, si las explicaciones no son claras y detecta usted falta de profesionalidad y experiencia en su abogado, corra a buscar a otro inmediatamente.

No olvide nunca que los abogados somos el elemento esencial del proceso de divorcio, ya que somos nosotros los abogados los que vamos a decidir con los clientes los ingredientes de cada divorcio, y las estrategias y peticiones que vamos a presentar ante el Juzgado de Familia.

Hay que recordar en este punto que la custodia compartida no significa obligatoriamente un reparto al 50% exacto y matemático de los periodos de convivencia de los hijos con cada progenitor. Más bien, habría de ser interpretada como un reparto de la coparentalidad, es decir, establecer las distribuciones y repartos para hacer posible y sostenible ejercer de forma real como padres en condiciones de igualdad en derechos y obligaciones conforme a las capacidades, habilidades y pactos alcanzados entre las partes, todo ello al amparo de las necesidades individualizadas y siempre tomando como fundamento el beneficio de los hijos.

El profesor Perez Martín distingue 4 clases de Custodias Compartidas:

a) Custodia compartida simultánea.

Este supuesto, legalmente posible pero atípico, únicamente es posible cuando, después de la separación o el divorcio, los progenitores continúan conviviendo en el domicilio familiar en unión de los hijos. Esta circunstancia puede darse cuando la vivienda familiar se divide en dos dependencias distintas, permitiendo que los hijos puedan estar en una o en otra, o incluso compatibilizando algunos espacios comunes.

Este subtipo plantea muchas dudas en el medio y largo plazo, si bien podría plantearse con carácter temporal en el corto plazo para dar solución a algunas circunstancias patrimoniales y personales concurrentes en algunos supuestos de divorcio.

b) Custodia compartida a tiempo parcial sin cambio de domicilio para los hijos.

En este supuesto los hijos permanecen constantemente en el domicilio familiar, y son los progenitores los que durante los tiempos pactados en el Convenio Regulador se trasladan a la vivienda familiar para convivir con ellos. Aunque en hipótesis pudiera ser admisible, y pudiera parecer el más sensato a priori, la realidad y la práctica nos dice que tiene poca viabilidad ya que suele ser foco de controversias en cuanto al abandono de la vivienda por un progenitor para el regreso del otro, que a su vez podría venir acompañado de una  tercera persona si hay iniciado una nueva unión sentimental.

La ventaja para los hijos es que no cambian de entorno y mantienen su espacio vital propio.

El inconveniente también es de tipo económico, ya que obligaría a que cada progenitor tuviera su propio lugar de residencia, es decir, obligaría a que hubiera tres viviendas disponibles: una para cada uno de los cónyuges y el propio domicilio familiar, donde a su vez cada cónyuge debería conservar espacios “propios”.

c) Custodia compartida a tiempo parcial con cambio de domicilio para los hijos.

Se constituye este como el más común y que menos problemas presenta en la práctica, más aún cuando la vivienda familiar previa al divorcio permanece como vivienda de uno de los progenitores, lo que permitirá cierto grado de estabilidad emocional respecto a este espacio familiar en el entorno a partir del divorcio.

El reparto de la convivencia del 50% entre los progenitores implicaría que los hijos tendrían que pernoctar con cada uno de los padres 182 noches del año. No parece lógica la idea de que un día duerma en casa de padre y otro en casa de la madre, por ello, dicho reparto habría que hacerse por períodos lógicos.

¿Qué reparto del tiempo de convivencia sería el ideal? No estamos ante una cuestión estrictamente jurídica que puede resolverse acudiendo al ordenamiento jurídico ni a la jurisprudencia, y tampoco podemos apoyarnos en estudios psicológicos objetivos.

Algunas resoluciones judiciales consideran adecuado el reparto por semanas, lo cual evita que los niños tengan que fijarse un régimen de visitas paralelo (a mí me parece el más adecuado en la mayoría de los supuestos, aunque siempre habrá que evaluar el caso individualizada mente); en otros casos se ha fijado en la estancia quincenal con cada uno de los progenitores con un régimen de visitas intermedio; otras veces el reparto ha sido mensual con régimen de visitas inter semanal y de fin de semana; también se acudido a veces el reparto trimestrales respetando los periodos vacacionales para cuadrar la igualdad en la estancia; Y en otros supuestos se ha entendido que el reparto por cursos escolares es el que mejor se adapta a las necesidades del menor. Y en otros supuestos se ha entendido que el reparto por cursos escolares es el que mejor se adapta a las necesidades del menor.

Cualquiera de los repartos por el que se opte tiene tiene sus ventajas e inconvenientes y habrá que estudiar caso por caso poniendo en la balanza los pros y los contra, y a ser posible también escuchando la opinión de los hijos cuando tenga suficiente juicio para decidir, como le gusta mencionar a nuestro legislador.

d) Custodia compartida sin tiempo igualitario de los hijos con ambos progenitores.- Este subtipo se puede llegar a aproximar mucho a la custodia exclusiva, pero hay una diferencia importante al compartir ambos progenitores el derecho de decisión, la responsabilidad y autoridad en el devenir ordinario del cuidado y educación de los hijos.

4.- Guarda y Custodia atribuida a un tercero no progenitor.

Nos encontramos en este caso ante otra situación extraordinaria prevista en el artículo 103 de nuestro código civil y se producirá sólo en aquellos supuestos en que resulte imposible atribuirle cualquier tipo de guardia custodia a los progenitores, siendo lo habitual en estos casos que la guarde custodia sea otorgada a los abuelos. Nada impide ni prohíbe que los hijos  pueden ser encomendados en guarda y custodia a persona distinta de los progenitores si efectivamente concurren circunstancias extraordinarias, cuyo análisis y valoración también habrá de hacerse caso por caso.

Como siempre les aconsejo que llegado el momento busquen un buen abogado, experto en Derecho Matrimonial para aconsejarle y proteger sus intereses y derechos en el proceso de divorcio. Si quiere viste nuestra web http://www.cyafamilia.com o solicite una entrevista personal en nuestro despacho en Murcia.

 

 

 

Por qué nos divorciamos?

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Todos sabemos por qué nos casamos. Caemos enamorados, encontramos a nuestra media naranja, hemos encontrado al padre o a la madre de nuestros hijos,  somos almas gemelas…

Sabemos por qué nos divorciamos? Sabríamos enumerar las tres causas principales de divorcio? Qué nos hace dar el paso para divorciarnos? Sigue leyendo

La primera reunión con el abogado de su divorcio.

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Primera reunión con el abogado elegido para llevar su divorcio? Qué ocurre? De qué se hablará? Se pueden hacer preguntas? Existe algún tipo de compromiso inicial? Cuánto cuesta esa primera reunión?… Muchas preguntas, muchas dudas. Tómelo con calma, visitar a un abogado es un trámite muy sencillo y todos los abogados del mundo son especialmente simpáticos y agradables en la primer visita, quieren que el cliente se sienta cómodo y los contrate.

Es normal sentirse extraño al levantar el teléfono para solicitar esa primera visita, es normal preguntarse cómo o por qué se ha llegado a esta situación en el matrimonio. La situación puede llegar a parecer un poco surrealista, quien nos hubiera dicho hace unos años que íbamos a pronunciar la palabra “divorcio” en primera persona. Pero la decisión está tomada, y es necesario solicitar consejo legal.

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El proceso de divorcio no es una historia personal. No es un juicio de culpables. No hay buenos, ni malos.

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Lo que esto significa en términos prácticos es que si usted siente la ira o el resentimiento, o la necesidad de ventilar sus penas contra su cónyuge o pareja, tiene que salir de ese rol y olvidar esas sensaciones antes de ir a visitar a un abogado, y en cualquier caso en la puerta del juzgado. En un proceso de divorcio hay que preparerse e informarse de lo que sirve y lo que no para conseguir el mejor resultado para usted, y para sus hijos si los tiene. Sigue leyendo