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A menudo me pregunto como haría yo mismo para informarme adecuadamente antes de elegir un abogado que se hiciera cargo de dirigir mi Divorcio, no es una tarea sencilla, y realmente uno se juega mucho en ello. La diferencia entre elegir un gran abogado matrimonialista o uno menos preparado la habrá de soportar el cliente durante años, a veces de por vida.

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La primera pregunta que cualquier futuro cliente de un abogado matrimonialista debería hacerse es ¿Tu matrimonio está terminado? ¿Hay otras opciones previas al Divorcio?, parece curioso pero lo cierto es que a lo largo de mi carrera como abogado me he encontrado ante multitud de clientes que han venido a mi despacho a divorciarse y como consecuencia de hacerles esta pregunta se han replanteado el divorciarse, y de hecho algunos de ellos aún hoy continúan casados y resolvieron por otros medios sus conflictos de pareja. A pesar de que es para mi un mal negocio hacer esta pregunta a mis clientes cuando llegan a mi despacho, sigo haciéndosela a todos, creo que es mi obligación profesional.

Si efectivamente el matrimonio está roto y la decisión está tomada, el cliente habrá de considerar la posición emocional en la que se encuentra, en la mayoría de los casos frustrado por un proyecto de vida que ahora llega a su fin y abrumado por el cúmulo de información que por distintos medios le llega respecto a las consecuencias de poner fin al matrimonio, mucho más si hay hijos menores de edad. Es momento de tomar las cosas con calma, hay que decidir pronto, pero no equivocarse.

Identificar al abogado correcto es una de las partes esenciales para mi de cualquier proceso de divorcio, y no es una cuestión de encontrar al abogado más barato, ni al que tiene su despacho cerca de mi oficina porque me resulta más cómodo, ni de echar mano del cuñao de mi prima que creo que ejerce de abogado “a ratos”.

Lo primero a decidir es para qué necesitas un abogado, y buscar a este con un objetivo claro y determinado fijado previamente. Muchas veces nos encontramos en los despachos a personas que piden al abogado matrimonialista consuelo emocional, apoyo psicológico o cualquier otra rareza que no viene al caso. Mi consejo es que se acuda a cada profesional preparado para cada objetivo, y al abogado se debe acudir a plantear y resolver los aspectos legales de un divorcio. De poco nos servirá ese hombro sobre el que llorar de un abogado “que nos entiende” y se solidariza con nosotros si luego a la hora de cumplir sus funciones jurídicas hace aguas.

En ocasiones se puede buscar un abogado como mediador experimentado, a un abogado que pueda aconsejarnos directamente porque esté preparado para ello en apoyo al cónyuge, apoyo infantil u otros, pero en cualquier caso podemos pedirle que nos sugiera a otros profesionales preparados para ese apoyo. La cuestión que debe resolver el cliente es tener claro qué es lo que su abogado sabe hacer y para qué lo contrata.

La decisión de “dar el paso” no debe ser, salvo ocasionalmente, cosa de un día para otro. El mejor consejos es darse el tiempo que cada uno necesite para tomar la decisión, y también darle el tiempo necesario al cónyuge para entender la decisión. El problema no debe ser el temor a los enfrentamientos legales, que veremos en otro post que no tienen por qué ser necesarios, el problema es tener claro qué estamos haciendo, por qué lo estamos haciendo y las consecuencias de lo que estamos haciendo. Una vez lo tenemos claro: adelante, hay una magnífica vida feliz detrás de la mayoría de los divorcios.

Acudir al abogado no es el ultimo paso del camino, antes lo contrario, acudir al abogado elegido puede ser un magnifico paso para aclarar posiciones de las consecuencias de nuestras decisiones, e igualmente el abogado nos aconsejará acerca de las prevenciones y actitud que debemos adoptar en esos momentos previos a la decisión.

Aunque esto no debería contarlo (es broma) puede ser una muy buena idea acudir a internet a recibir una primera información acerca de algunos de los elementos que se debatirán a lo largo de tu divorcio, e incluso puede ser interesante conocer las experiencias de otras personas que han pasado por la misma experiencia que ahora tu puedes estar a punto de comenzar. De esta forma tendrás un poco de información que poder contrastar con lo que te informe el abogado posteriormente. Ahora bien, una cosa es acudir a internet a “echar un vistazo” y otra cosa es pretender constituirse en especialista en Derecho Matrimonial por el hecho de haber localizado alguna fuente que hable del tema o pertenecer al foro de los “divorciandos inteligentes”.

Internet puede ser también un buen lugar donde comenzar u búsqueda e identificación del perfil y valores del despacho de abogados con el que finalmente decidas desarrollar tu proceso de divorcio.

Resulta siempre importante considerar los consejos que para la elección de tu abogado puedan prestarte tus amigos y familia, normalmente yo preguntaría nombres de abogados que hayan contratado estas personas para estas lides, y siempre que su experiencia haya sido muy positiva y la misma les permita apostar abiertamente por esos profesionales.

Resulta muy recomendable entrevistarse con más de un abogado matrimonialista antes de tomar la decisión definitiva, además estas entrevistas previas a entrar en materia suelen tener un coste muy razonable e incluso somos muchos los despachos de abogados que no cobramos por esta primera entrevista, claramente de selección más que de puesta en marcha del proceso.

Y en tus entrevistas pregunta, pregunta y pregunta… Pregunta por las dudas que te asaltan, pero también pregunta por la experiencia y formación del abogado con el que te estás entrevistando, y pregunta por sus opiniones respecto a los temas de derecho matrimonial que creas que encontrarás en tu proceso de divorcio.

En este punto siempre diré que se solicite presupuesto, el cliente tiene derecho a ello, y yo nunca seleccionaría a un despacho de abogados que no me presupueste por adelantado con la debida aproximación el coste de los servicios que me propongo contratar. Pero dicho esto mi mejor consejo es que el presupuesto se destine a saber cuanto nos va a costar y nunca a seleccionar al más barato de la ciudad. Mi consejo a amigos y familiares a los que por razones de conflicto de intereses no he podido defender en su proceso de divorcio suele ser: pide presupuesto a varios y de los que te hayan gustado, elige al más caro, suele ser el que te presta el mejor servicio. Y les cuento esa anécdota del cliente que pregunta:¿Abogado, por qué es tan caro mi divorcio?, y el abogado responde ¡Porque lo vale!.

Mi último consejo en este post: pide a tu abogado que te proponga una estrategia con acciones precisas para el seguimiento de tu divorcio, un proceso de divorcio no es algo automático, de hecho muy poco o nada deben parecerse dos divorcios si se les presta la debida atención que cada caso merece. Al plantearte la estrategia podrás comprobar la preparación del abogado para llevar tu caso, tú mejor que nadie sabrás si la propuesta de estrategia está adaptada a ti y a las circunstancias de tu caso.

Ahora te toca elegir abogado. Mucha Suerte. Y recuerda que en Carrión y Asociados te esperamos para atenderte como mereces.

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